
He vivido doce días aquí
me levanto a las ocho
desayuno arepa
como si la arepa fuera fácil de conseguir
y no hubiera que pedir la harina en Amazon
me lavo el pelo todos los días porque la humedad no lo deja prosperar
lavo los calzones
el consejo es de mi mamá porque no hay lavadora en el edificio:
se baña, los lava, no se acumulan
me pongo los mismos tres calzones todos los días:
el que esté seco, limpio, ese va
tiendo la cama y barro:
es tan chiquita la casa que me demoro
lo mismo que se demora el agua en hervir en la tetera
quiero que parezca como si no viviera nadie
abro las ventanas
que entre un poco de luz
aunque no sea suficiente:
hay un árbol que se la queda toda
me despido de Pereque
el perro de peluche que tiene mi edad y llevo a todas partes
fue a Edimburgo, a Paris, a Madrid, a la casa de Diana en Holanda
ahora está en lo alto de la biblioteca como un dios que lo ve todo
abro la puerta en una competencia con las moscas:
un segundo y se entran
reviso que haya cerrado la puerta con seguro
dos
hasta tres veces
bajo los 25 escalones
voy por la bicicleta
bajo, volteo a la derecha, voy hasta Gilbert, bajo, bajo, bajo, bajo, giro a la derecha en el semáforo antes del puente, paso el edificio de Biología, giro a la izquierda y al final, ahí está Phillips Hall
un compañero de clase le dice Phillips Hell
quizá no ha descubierto esa ventana por la que se ve el atardecer rojo como en una pintura realista
saludo a Violeta y a Karen
y de pronto ya es de noche
luego todo se repite
salvo el clima
hay días de 25, otros de 30, unos de 35
dicen que mañana será 38
lo dicen en Fahrenheit
100
y yo no entiendo
hago amigos estos días
también silencio
me enredo hablando inglés
estoy aprendiendo a pronunciar brewery inalienable
descubrí que estaba pronunciando mal caffeine
el otro día se me enredaron los ojos:
me desperté y estaba viendo doble
ya fui al gimnasio
desde mañana, todos los días, menos los domingos, a las 10:00
Llevo doce días en esta ciudad
impronunciable para mi mamá que habla español
le enseño como a una niña de escuela
a i o wa
Hay días en que quiero ser mexicana

decir wey, esa morra
escucho a Karen en mi mente
lo dice con ganas parece el cielo
aunque lo que más quiero decir es
chinga tu madre
lo aprendí en Casas Vacías el libro de Brenda Navarro
luego quiero ser argentina
pero sí sos boluda dice Sofía
y tiene razón a veces soy tan boluda
y luego quiero ser española
venga, Cami vamos a por ello
hasta hace un mes odiaba esa a atravesada
qué estorbo
pero entonces escucho a Violeta
y quiero usar el presente perfecto para todo
que he subido la foto a Instagram
me apetece
nos han invitado a una fiesta de disfraces
y quiero seguir siendo colombiana
escucho a Camila con su bumangués
mucho gustame calle la jeta
escucho a Javi con su costeño sincelejano
el verga atravesado en todas partes
yo les enseño el parce, vos qué
y termino diciendo ese boludo, parce, chingatumadre, wey
Mónica Quintero Restrepo es estudiante del MFA en Escritura Creativa en Español en la Universidad de Iowa. Le interesa la poesía, la narrativa, el periodismo cultural y la pastelería. Es autora del libro de poemas Tal vez a las cinco. También tiene un alter ego: Camila Avril.
Mónica Quintero Restrepo is a student in the MFA in Creative Writing in Spanish at the University of Iowa. Her primary interests include poetry, fiction, cultural journalism and pastry. She is the author of the poetry book Tal vez a las cinco. Mónica also has an alter ego, Camila Avril.
Analysis by Claudia Pozzobon Potratz
“He vivido doce días aquí” (“I’ve lived here for twelve days”)
This poem functions as a fragmented personal chronicle, documenting the speaker’s adjustment to life in a new city in the United States: Iowa City. Through a sequence of ordinary, almost mundane actions — making breakfast, washing clothes by hand, riding a bike to class — the speaker builds a sense of routine, even as she navigates cultural and linguistic displacement. The poem oscillates between humor and vulnerability, highlighting the awkwardness of living between languages, climates, and habits. The speaker’s relationship to objects (like a childhood stuffed animal) and spaces (the tiny apartment, the university building) reflects a deep longing for familiarity in an environment that constantly reminds them they are foreign.
Language itself becomes a site of struggle and adaptation, as the speaker stumbles over English words, measures temperatures in unfamiliar units, and teaches her own mother to pronounce “Iowa.” The poem captures the quiet but profound labor of belonging, where language, memory and daily survival all intertwine.
“Hay días en que quiero ser mexicana” (“Some days I want to be Mexican“)
This poem delves into the complexities of linguistic and cultural identity in the context of migration and transnational friendships. The speaker imagines herself adopting different Spanish-speaking national identities — Mexican, Argentine, Spanish and her own, Colombian — each evoked through iconic slang, accents and expressions. This playful desire to “become” someone else through language reveals the speaker’s sense of linguistic in-betweenness, where no single way of speaking fully captures who they are in this new transnational space.
The poem underscores how language is deeply tied to identity and cultural belonging, but also to power and humor. By borrowing expressions from friends, books and popular culture, the speaker pieces together a hybrid linguistic self — one that embraces contradiction and improvisation. This exploration of linguistic borrowing and reinvention reflects a broader reflection on migration, cultural adaptation, and the emotional complexities of feeling at home (or not) in one’s own language. Ultimately, the poem celebrates linguistic fluidity while exposing the deeper question of who we become when we cross borders, literal and linguistic alike.
Claudia Pozzobon Potratz es profesora de español como lengua de herencia en la Universidad de Iowa. Tiene más de veinte años de experiencia en la enseñanza de lenguas y de escritura en segundas lenguas.
Claudia Pozzobon Potratz is a visiting assistant professor of Spanish as a heritage language at the University of Iowa. She has been teaching languages and second language writing for over 20 years.
This article was originally published in Little Village’s April 2025 issue.




